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Visitación en la vida cotidiana

Pedimos a las hermanas en formación (candidatas, novicias o hermanas que hicieron votos temporales) que expliquen lo que significa la Visitación para ellas, en su vida cotidiana.


La Visitación en mi vida cotidiana significa estar muy atenta a las llamadas de Dios para poder compartir la riqueza con los más necesitados, en la escucha o simplemente estar con la gente sencilla. Comparto esta foto porque la Visitación me toca mucho. Aquí vamos a visitar a una anciana que tiene 8 años de estar prostrada en cama. Esta experiencia aviva ese espíritu de María cuando sale de prisa donde su prima. Hoy he salido de prisa como María para poder estar con la gente sencilla. También el apostolado que realizo me hace estar más atenta a este tipo de Visitación. En el día a día me hace entrar en esa profundidad de lo que la persona está compartiendo y me lleva a un bonito encuentro y poder rezar por estas personas en específico y ayudarles en lo que está a mi alcance. Todas estas experiencias me hacen revivir mi fuente del manantial para darles esa frescura del amor incondicional.

Sofía Barrientos Izaguirre, CND


Para mí, la Visitación significa ir al encuentro del otro. Esa persona puede ser yo misma u otra persona.

En lo que se refiere la Visitación en mí misma, es en realidad el tiempo que tomo para estar conmigo misma de forma íntima y personal, ya sea escuchando música o leyendo un libro de mi elección, o cualquier otra actividad que me produce placer y alegría. También es el momento que aprovecho para recorrer la historia de mi jornada, para tratar de ver los momentos que han sido bellos y los momentos sombríos, como los momentos en los que he estado triste, enfadada… etc.

Mi encuentro con los demás suele ser a través de conversaciones a partir de las cuales las personas con las que hablé sintieron alegría, ganas de descubrir nuevas cosas que están por venir, alivio, paz interior, etc. Este sentimiento es algo recíproco.

También está el encuentro con Cristo: el tiempo que me tomo cada día para estar en la presencia del Señor.

Tonye Frédérique Grégoire, candidata


Para responder a esta pregunta, lo veo en primer lugar como en el misterio de la Visitación de la Santísima Virgen María a su prima Isabel, uno de los misterios ligados al de la Encarnación. Cuando el ángel del Señor presenta el anuncio a María, el mismo ángel le comunica que su prima está encinta desde hace seis meses, en su edad avanzada. Estos dos grandes anuncios impulsaron a María a visitar a su prima de edad avanzada, con quien Dios también había mostrado su misericordia: es pues un encuentro de alegría y de compartir la buena noticia de Dios. Es también una oportunidad para que María se ponga a disposición de quien está necesitada, su prima Isabel. Además, para mí la Visitación puede significar la acción de visitar a alguien o una intervención que uno puede hacer a favor del prójimo. También puede ser una ayuda para alguien que con sus acciones, gestos y palabras refleja la presencia constante de Dios. En mi vida cotidiana, vivo el misterio de la Visitación en tres etapas:

1)        Ante todo, en mí misma. Vivo este misterio con Jesús, lo acojo diariamente en mi vida a través de mi oración, la lectio divina y la Eucaristía. Comparto esta alegría y esta paz con los demás poniéndome a disposición para acogerles y escucharlos mejor en un intercambio mutuo.

2)        Con mis hermanas, lo vivo sirviendo allí donde surge la necesidad sin necesidad de que me lo pidan, compartiendo la palabra de Dios, ofreciendo mi apoyo en las alegrías y en las penas.

3)        Exteriormente, lo vivo también dando testimonio de Dios en mi vida, cumpliendo mi compromiso de servicio a los demás, estando siempre atenta de los demás, escuchándolos y compartiendo sus alegrías y dificultades para presentárselas al Señor en mis humildes oraciones y cantar juntos las maravillas de Dios.

NGO NGUIDJOL Jeanne Odette, candidata